viernes, 26 de septiembre de 2014

TERCER DÍA EN PARÍS: ÎLE DE LA CITÉ-BARRIO LATINO-BD. SAINT GERMAIN

 
 
Tercer día en París, y en mis planes visitar mi rincón predilecto: la Île de la Cité.
 
Por supuesto otra vez madrugón, porque las colas en Notre Dame son considerables.
 
Llegamos a las 9 de la mañana, a tiempo para ver la catedral por dentro antes de la apertura de las torres.
 
 

 
Puede que en su interior no nos encontremos con el gótico más espectacular, pero resulta fascinante.
 
Construída en el siglo XII sobre lo que fuera primero templo romano dedicado a Júpiter y posteriormente basílica cristiana, Notre Dame pasó por numerosos avatares en su historia, cayendo en el abandono durante la Revolución e incendiada durante la Comuna...posteriormente rescatada del olvido por el genio literario de Víctor Hugo con la publicación de su novela "Nuestra Señora de París", ambientada en la Edad Media y con el inolvidable Quasimodo enamorado de la gitana Esmeralda..

"Y la catedral no era sólo su compañera, era el universo; mejor dicho, era la Naturaleza en sí misma. Él nunca soñó que había otros setos que las vidrieras en continua floración; otra sombra que la del follaje de piedra siempre en ciernes, lleno de pájaros en los matorrales de los capiteles sajones; otras montañas que las colosales torres de la iglesia; u otros océanos que París rugiendo bajo sus pies".
Víctor Hugo, Nuestra Señora de París, 1831
 
 
Tras visitar el interior nos dispusimos a subir los casi 400 escalones de ascenso a las torres...un poco costosillo, sí, pero merece la pena.
 
Contemplar París desde la galería de las Quimeras es una experiencia única.
 



 


 
 
Ya de vuelta abajo, recorremos el contorno de la catedral hasta el Square Juan XXIII, precioso jardincito detrás de la catedral...Notre Dame es bonita la mires por donde la mires. Me gusta especialmente su vista trasera con sus arbotantes y contrafuertes.
 

 
Llegamos al extremo de la Île de la Cité y cruzamos el puente de San Luis para acceder a la isla del mismo nombre.
Recorremos la isla de parte a parte por su calle principal Saint-Louis  en L´Ìle.
 
Allí nos encontramos la famosa heladería Berthillon. Ante la reputación de sus helados no nos queda más que claudicar y probarlos.
Confirmado: el helado de nougat con miel era pura delicia.
 
 
 
 
Continuamos el paseo hasta llegar a la iglesia de Saint Louis. Al contrario que la Île de la Cité,a estas horas estaba todo bastante tranquilo.
 


 
Llegamos al final de la isla, al final del todo, el Square Barye...qué bonitas las vistas!!!
 

 
Se nos acaban las islas!!!, y cruzamos el puente de Sully para alcanzar la orilla izquierda.
 
Recorremos el Quai de la Tournelle y el Quai de Montebello a la orilla del Sena, mientras los bouquinistas empiezan a desplegar sus puestecitos de libros antiguos. Desde aquí la imagen de Notre Dame es imponente.
 



 
Llegados a este punto hacemos una parada en la encantadora placita de René Viviani.
 
 


 
Enclavada sobre un antiguo cementerio merovingio, está rodeada de antiguos edificios, parece que aquí el tiempo se hubiera detenido.
 
 
 
 
Justo detrás podemos ver la Iglesia de Saint-Julien Le Pauvre, un pequeño templo que casi pasa desapercibido ante la magnificencia de su vecina Notre Dame.
 
 
Me esperaba un interior más sobrio, y sin embargo...
 

 
Y es que este templo pertenece a la secta melquita de la iglesia ortodoxa griega.
 
Otra joyita que tenemos justo al lado es la mítica librería Shakespeare & Co. Un singular establecimiento; abajo tienda, arriba casi museo de libros antiguos, encontramos un piano, sofás y alguna cama, rincones de escritura y tablones donde viajeros de todo el mundo dejan sus mensajes. Aquí pueden hospedarse escritores noveles a cambio de trabajar unas horas en la librería.
 

 

 
Continuamos nuestro paseo ya en la vorágine del Barrio Latino. Este barrio compuesto de callejuelas estrechas y repleto de restaurantes es hoy foco turístico, pero no hay que olvidar su pasado.

Su nombre se debe a que en la edad media los estudiantes hablaban latín, que era la lengua académica. Siempre fue un barrio eminentemente estudiantil, en las proximidades encontramos la Sorbona, y este fue el eje principal de los convulsos acontecimientos de Mayo del 68.
 

 
 
Caminando por sus calles llegamos a la Iglesia de St Severin, otra olvidada a la sombra de Notre Dame.
 






De estilo gótico, conserva las campanas más antiguas de París.
Se cuenta que en su claustro se llevó a cabo la primera operación quirúrgica. En 1474 un condenado a muerte que sufría de piedras de riñón aceptó someterse a una operación a cambio de que le fuera conmutada la pena (lo que no sé es cómo acabó la cosa).
 
Seguimos por la rue Saint-Jacques, y llegamos a la Sorbona.
 
 
 
Y desde aquí vamos directos al Panteón, que es uno de los lugares que tenía pendientes para visitar y que como se ve en la foto está en obras actualmente.
 
 

 
 
Este edificio fue pensado como iglesia dedicada a Santa Genoveva, patrona de París,  pero fue terminado en plena Revolución, y por tanto no llegaría a consagrase destinándose a albergar los restos de personas ilustres de Francia, tal y como reza el lema de su frontispicio: "Aux grans hommes la patrie reconnissante" ("A los grandes hombres, la patria agradecida").
 
 
 
 
Es una construcción muy majestuosa y solemne. Y en su subsuelo se encuentra una enorme cripta con las tumbas de personajes ilustres (Voltarie, matrimonio Curie, Marat, Víctor Hugo, Alejandro Dumas, Emile Zola....).
 


 
 
Al lado del Panteón se levanta la preciosa iglesia de Saint-Etienne du Mont.
No sé si esta iglesia está dentro de los circuitos turísticos, pero es una pena llegar hasta el Panteón y no acercarse a conocer esta joya.
Me gustó mucho en mi primer viaje, pero esta vez me ha impresionado más todavía.
 
 
La iglesia de Saint-Etienne du Mont es una mezcla de estilo gótico y renacentista y tiene elementos muy peculiares, como un triple frontón en su fachada.
 
 
 Otro elemento a destacar, ya en su interior, es el "jubé". Se trata de una galería elevada que atraviesa transversalmente la nave de la iglesia, y desde la cual se leían los Evangelios.
 
El jubé existía en muchas iglesias, pero se fueron derribando y sustituyendo por púlpitos más "prácticos".
El jubé de Saint-Etienne du Mont es el único que queda actualmente en París.
Llaman la atención también las escaleras de caracol a ambos lados.
 
 

 
La iglesia de Saint-Etienne du Mont alberga las reliquias de la patrona de París, Santa Genoveva, que según dicen protegió la ciudad(entonces llamada Lutecia) de los ataques de los hunos con sus oraciones.
 

 
También se encuentran aquí las tumbas del matemático y físico Blaise Pascal y del dramaturgo Jean Racine.
 
Al salir, seguimos por la rue Descartes que desemboca en la rue Mouffetard. Esta última es una de las calles más antiguas de París pues era una calzada romana.
 
Es una calle peatonal, repleta de vida. Está llena de restaurantes y tiendas abiertas al exterior a modo de mercado..queserías, panaderías, fruterías, pastelerías....
 
Como ya era la hora de comer y ante este espectáculo de olores y sabores entramos a uno de sus establecimientos (no recuerdo el nombre) en donde vendían la comida al peso para llevar o bien para tomarla allí.
Elegimos unas brochetas de pollo y unas quiches vegetales e hicimos una paradita para descansar.
 




Después de comer se imponía un descanso y dónde mejor que en los Jardines de Luxemburgo.
 
Los Jardines de Luxemburgo son los jardines del Senado de Francia, y constituyen uno de los lugares más populares de París. Ese día estaban a rebosar; basta un rayito de sol para que los parisinos se echen a las calles.
 


 
 
 
Los Jardines están repletos de fuentes y estatuas de gran belleza.
 


 
 
 Destaca, en un rincón apartado, la fuente de los Médicis.
 

 
 
Tras un buen descanso en este idílico jardín seguimos con la ruta.
 
Nuestro siguiente destino era la iglesia de St. Sulpice, y para ello tomamos la rue Ferou, donde nos sorprendieron estos muros decorados con poemas de Rimbaud
 
 
 
 
 

 Llegamos a la plaza de San Sulpice donde se encuentra la iglesia del mismo nombre. En su centro se alza la fuente de "Los cuatro puntos cardinales", señalados cada uno por un obispo.
 
 
 
 


 
 
 Esta iglesia que no era muy visitada por los turistas, ahora es mundialmente famosa y recibe hordas de visitantes, debido a la novela "El código da Vinci" de Dan Brown.
Lo que todo el mundo busca es los siguiente:
 


 
 
En la novela lo llaman "línea rosa", el meridiano más antiguo, que se utilizaba como referencia antes de que se estableciera el meridiano de Greenwich.
Pero por lo que he podido averiguar...nada que ver con la realidad; la verdadera línea rosa no pasa por Saint Sulpice, aunque realmente sí existió y aparece marcada en los llamados "ARAGO", unas placas circulares que en las calles de París indican el paso de ese meridiano.
 
 
 
Lo que encontramos en Saint Sulpice es una línea de metal que comienza en el suelo de la iglesia y luego asciende por un obelisco de mármol. Se trata de un gnomon astronómico que ayuda a determinar los equinoccios gracias a la luz solar que se proyecta desde un ventanal.
Además del gnomon, en Saint sulpice hay que destacar varios frescos de Delacroix.
 
Seguimos por la Rue Bonaparte hasta llegar al Boulevard Saint-Germain, donde se encuentra la iglesia St-Germain des Pres.
 
 




 
Se trata ésta de la iglesia más antigua de París, data del año 542 y llegó a convertirse en una poderosa abadía benedictina.
Fue saqueada en numerosas ocasiones y disuelta durante la Revolución. Actualmente sólo queda una torre de las tres que poseía.
 
Siguiendo por la Rue Bonaparte encontramos una de las pastelerías más prestigiosas de París, Ladurée.
 
 
 
 Hace tiempo que tenía ganas de probar los famosos pastelillos conocidos como "macarons", y ya que estábamos...¿por qué no probar los mejores?
El dilema...decidirse entre la variedad de sabores!!!
 
 
 
 
 
Volvemos al Boulevard Saint-Germain. No quería abandonarlo sin visitar la Cour du commerce Saint-André, un pasaje peatonal con mucho encanto.
 
 
 
 
 
 
Es este un pasaje muy pintoresco y cargado de historia. En un taller de esta calle se desarrolló un invento siniestro, la guillotina. Encontramos también las traseras del café Le Procope, el más antiguo de París (data de 1686!!!!).
 

 
 
Aquí se reunían desde los enciclopedistas e ilustrados del siglo XVIII, hasta líderes revolucionarios como Dantón y Marat.
Me quedé con muchas ganas de ver este café por dentro, si vuelvo a París me daré ese capricho.
 
Justo enfrente de Le Procope está una de las dos entradas a la llamada Cour de Rohan. Había leído sobre ella y sabía que es difícil verla pues se trata de una serie de tres patios de acceso privado, cuya puerta exterior suele estar cerrada. Y en efecto cerrada la encontramos.
 
Decidimos intentarlo por la otra entrada (desde la calle Jardinet), y desilusión mía tampoco la encontramos abierta. Pero he aquí que en ese momento llega un vecino que muy amablemente nos invita a pasar (¡qué suerte la nuestra!).
 
Finalmente pudimos acceder a los patios de la Cour de Rohan, nosotros solos!!!, un reducto de paz en pleno Boulevard Saint Germain, donde el tiempo parece haberse detenido.
 





 
 
 Salimos de la Cour de Rohan y nos encaminamos de nuevo al Sena. Llegamos al Pont Neuf y bajamos al square du Vert Galán, la punta occidental de la Île de la Cité.
 

Este pequeño espacio verde enclavado en medio del rio, con vistas por un lado al Pont Neuf y por el otro al Pont des Arts, es un lugar ideal para descansar y ver la puesta de sol.
 

 
 
Ya que está tan cerquita, nos acercamos a ver el Puente de las Artes y sus famosos candados.
 


 
El atardecer desde el puente de las Artes es la última imagen de París en nuestro tercer día.
 
Mañana sería el último, y ya empezaba a sentir nostalgia...
 
 
 
 

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